Boda en los jardines de Moratalla en Córdoba

Vi una fotografía de la boda de Mamen y Javier en el Instagram del fotógrafo Antonio Aguilera y no pude más que fascinarme con la fuerza y belleza de Mamen; y es que si, una parte de mí tiene debilidad por las novias arriesgadas, auténticas… con vestidos de novia de Juana Martín. Así que más que encantada estuve cuando Mamen me escribió para compartir su boda con nosotros.

Sobre su vestido de novia Mamen nos cuenta que fue un amor a primera vista: “Un día, de los tantos que dedicaba a buscar diseños e inspiraciones, encontré una joya de Juana Martín y me volví loca. Era un poco atrevido, porque tenía, además del precioso rechilé en el pecho bordado a mano, una raja en la falda que dejaba ver las piernas, y yo quería el cuerpo de ese vestido, pero también quería ser muy novia. Concerté una cita con Juana y ella le dio solución. Escogimos ese cuerpo al cual le abrimos la espalda y bordamos igual que el pecho y mangas, y añadimos una falda de corte recto, con mucha caída y una preciosa cola de 3 metros de largo… ¡Y por fin tenía el vestido de mis sueños!”

Para completar su look de novia llevó un tocado a modo de enredaderas de flores blancas y un “precioso velo el cual caería por mi cara y en la parte de detrás caería por la cola y seguiría hasta sobrepasarla un par de metros más”.

Las joyas que fueron muy discretas, con pendientes de diamantes y un anillo a juego con zafiro, regalo de dos grandes amigos de la novia. Y el ramo de novia muy bonito y delicado: “Tenía claro que quería algo sencillo, blanco, pero a la vez diferente, y me enamoré de los lirios silvestres, se lo transmití a Indira (Wonders Blooms) y ella le dio forma y no pudo quedar más ideal”.

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Para la organización de su boda Manen y Javier contaron con la ayuda de la wedding planner Indira Anzola: “A la cual tengo mucho que agradecer –apunta la novia– ya que ella me ayudó a la hora de elegir proveedores, además de siempre estar disponible para un consejo o cualquier ayuda que pueda ofrecerte. Es única”.

El Palacio de Moratalla, un precioso palacio del siglo XIX, “y unos jardines imponentes, diseñados por el mismo botánico que diseñó los jardines de Versalles” fue el singular espacio elegido por los novios para festejar su enlace.

Esta boda nos deja muchas curiosidades, como los ¡16 niños de arras!. Sí, 16 pequeños niños. El cortejo nupcial más grande que he visto, pero la verdad es que se ven todos ideales vestidos iguales. Para su entrada a la iglesia fueron caminando todos juntos unidos por una guirnalda hecha de yedra.

Otra curiosidad fue la llegada de la novia a la iglesia Inmaculada Concepción (en Almodóvar del Río). Al estar situada en la misma calle de la casa de sus padres, se colocó una larga alfombra roja de puerta a puerta. Y si la entrada fue singular, la salida no fue menos: “A la salida de la iglesia un trenecito recogió a los invitados para llevarlos, paseándolos por el pueblo, hasta donde les esperaban los autobuses que los llevaría a Moratalla. Fue súper divertido según cuentan”.

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

“A su llegada al Palacio de Moratalla –nos cuenta la novia– los invitados se encontraban con una mesa de diferentes tipos de agua y refrescante limonada, que todos agradecieron. La bienvenida estuvo amenizada por un saxofonista que tocó en directo al ritmo del jazz; y en uno de los jardines estaban distintos puestecitos de comidas distribuidos en los que degustar desde arroces, pescadito frito en directo, quesos, vinoteca… Además, de los aperitivos que iban pasando, a cada cual más rico. El banquete lo hicimos en la ‘pradera’, una de las zonas al aire libre con césped y rodeadas de árboles que forman una cúpula en el cielo. Fue mágico para nosotros”

Podría contaros y compartir mil cosas más de las que Mamen ha tenido la amabilidad de contarnos, pero podemos resumir todo lo vivido por la novia con sus propias palabras, cuando nos dice: “He disfrutado muchísimo de todo, principalmente con él, mi amor de siempre. Ambos hemos elegido todo al unísono y hemos disfrutado como enanos de esta aventura. Y luego con mi hermana y mi madre, que son únicas, y hemos aprovechado la excusa de la boda en innumerables veces para escaparnos a Sevilla y dar paseos sin fin por Córdoba buscando cada detalle y saboreando cada precioso instante que ya queda como recuerdo que jamás olvidaré”.

Y eso es lo que al final importa: disfrutar de cada segundo de la boda, desde ese mismo momento en que habéis decidido casaros. Esos recuerdos son los que van a perdurar.

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Novia con vestido de Juana Martín

Fotos, cortesía ©Antonio Aguilera
CRÉDITOS | PROVEEDORES

Ceremonia: Religiosa / Lugar de ceremonia: Iglesia Inmaculada Concepción / Lugar de celebración: Palacio de Moratalla / Organización: Indira Anzola / Catering: Catering Dávila / Flores y ramo de novia: Wonders Blooms / Vestido de novia y tocado: Juana Martín / Zapatos de novia: Magrit / Maquillaje y peluquería: Menchu Benítez / Fotografía: Antonio Aguilera.

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