Vestido de novia de Marsela Mansergas · Foto, Leafhopper weddings

A María la conocimos en el Nº07 Tendencias de Bodas Magazine, en el especial de “Novias de (alta) costura”. Su vestido era un romántico, delicado y precioso diseño de Marcela Mansergas, una de las diseñadoras en boga por esa sensibilidad casi etérea con la que parece zurcir los tejidos y crear vestidos de novias genuinos y personales.

En el reportaje publciado sólo aparecen un par de impresiones, pero realmente María nos contó todos los detalles de su experiencia y ese proceso de ver crear de cero su vestido de su boda. Búsqueda, dudas y miedos de una novia que, como cualquier otra, no piensa en los atelieres como primera opción pero que luego encuentra en ellos la respuesta a su estilo personal.

{MARÍA, la novia} Siempre me ha apasionado la moda y los aires vintage, una pasión que quería trasladar a un día tan especial como mi boda. No quería un vestido de novia más, sino uno que tuviera mi propio sello, que fuera exclusivo, que fuera ‘mi vestido’, y eso sólo lo conseguí a manos de alguien que entendió cada una de mis referencias: Marcela Mansergas.


 

Mi boda tenía que ser única, quería que la recordáramos como algo genuino y especial; cada detalle de la ceremonia y de la celebración fue diseñado y creado por nosotros y el vestido no iba a ser menos. Cuando decidimos casarnos lo primero que hice fue mirar la firma parisina de vestidos de novia que más me gustan, Laure De Sagazán, aun sabiendo que era imposible ya que por aquel entonces sólo podías adquirirlos en Paris; y claro, tener que viajar en cada prueba hasta allí incrementaba considerablemente el precio.

Una vez descartada esa opción empecé a fisgonear las míticas firmas (Pronovias, Rosa Clará, etc.) para hacerme una idea de qué se cocía por el mundo nupcial español y porque siempre piensas que es lo único que te vas a poder permitir… ¡Y ohhhh entré en crisis! Ninguno de los vestidos que vi –y fueron cientos– me gustaba. Nada me terminaba de encajar, no tenían que ver conmigo y lo peor es que tampoco es que fueran “tan” asequibles.

 

Fue entonces cuando decidí investigar –no sin cierto temor– la vía del atelier de novia, pensando que sería mucho más caro que si ya lo compraba hecho. Me puse manos a la obra con las referencias. La primera a la que visité, ¡y la que me conquistó desde el primer minuto!, fue Marcela Mansergas. Después, por contrastar, visité otro atelier más el cual no me convenció porque le faltaba ese toque vintage y genuino que sí tenía Marcela.

Recuerdo la primera cita que tuvimos a finales de verano en una terraza del centro de Madrid; recuerdo su cara de asombro cuando le enseñé el dossier de inspiración que había elaborado, creí que pensaría que estaba loca pero no fue así. Le encantó. Estuvimos hablando durante mucho tiempo de mis gustos, su forma artesanal de trabajar, de que siempre utiliza tejidos vintage de distintas piezas, etc., etc. Después de un par de semanas ella me enseñó dos diseños en los que había pensado basándose en mis referencias, me decanté por uno y a partir de ahí se puso manos a la obra. ¡El resto ya lo puedes imaginar!

Finalmente, mi vestido de novia era un diseño de inspiración boho con recuerdos vintage que lo impregnaba de romanticismo y confeccionado en georgette, encajes de cintas recuperadas de un juego de sábanas del siglo XIX y botones vintage de los años 30 de madre perla engarzados sobre una base de metal dorada, encontrados en una clásica mercería madrileña. El resultado me hizo sentir espléndida y genuina.

Fotos, ©Leafhopper Weddings

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