Es hora de soñar · Foto, Noemi Jariod · Tendencias de Bodas Magazine

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer,
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
una pluma y una flor.

¿Y quién, cómo Margarita, no ha soñado con las estrellas?… Este célebre poema de Rubén Darío es uno de mis preferidos –o mi preferido–, y ayer revisando entre mis archivos di, nuevamente, con la love session ‘Es hora de soñar’ de la fotógrafa Noemi Jaroid (publicada en el Nº06 Tendencias de Bodas Magazine), y no pude más que acordarme de esa niña que fue en busca de “la estrella que la hacía suspirar”.

Así que ayer pensaba en astros y estrellas y en ese aura de magia, misticismo, idealismo y sentimentalismo que envuelve al firmamento. Alcanzar una estrella, soñar con las estrellas, contemplar las estrellas, viajar hasta las estrellas, robar una estrella… Por suerte, Margarita ya no tendría que escapar “bajo el cielo y sobre el mar” para ir a cortar “su dulce flor de luz”, ya que regalar una estrella es posible.

Es hora de soñar

Sí, imagina por un momento mirando hacia el cielo en la noche estrellada y ver allí arriba, titilando brillante con su luz propia, a tu estrella personal. Este es sin duda, un regalo único y original que hacer a alguien especial. Y no tan sólo de forma metafórica, ya que cuando regalas una estrella te entregan toda la documentación, un certificado y hasta un mapa de la estrella para que conserves por siempre.

¿Y sabías que, según estimaciones de los astrónomos, sólo en la Vía Láctea hay más de 200.000 millones de estrellas? Una cifra –nunca mejor dicho– astronómica, pero saber que una de ellas es tuya (o vuestra, porque como idea de regalo de boda es ideal) es aún mucho más ilusionante y alucinante.

Y si la joven princesa de Rubén Darío quería su estrella “para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla, una pluma y una flor”, creo que tú y yo la querríamos para verla brillar, sin más; y saber qué está allí mirándonos, esperándonos y que alguien muy especial nos la dedicó.

… Y cariño, si algún día me regalas una estrella podríamos llamarla Margarita, pero yo prefiero que la llamemos amor.

Es hora de soñar

Es hora de soñar

Fotos, cortesía ©Noemi Jariod

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