Elegir el viaje para la luna de miel es uno de los preparativos de la boda que más ilusión suele hacer a las parejas, ¡y entendemos muy bien porqué!. Soñar con lejanas playas paradisíacas, impresionantes safaris, las ciudades más cosmopolitas o milenarios paisajes y culturas. Quizás organizar una perfecta slow honeymoon o un viaje totalmente a medida para que sea ese «gran viaje» de recién casados que os merecéis.

Más allá de dar la vuelta al mundo durante la luna de miel, en un viaje con un itinerario minucioso con mil sitios a visitar, y de tener el pasaporte y los requisitos de viaje al día, ¿tenéis claro qué tipo de habitación elegir?. Pero no nos referimos sólo a dudar entre una habitación con vistas al mar o darse el capricho –que bien lo merece el viaje de vuestra boda– y hospedarse en uno de esos maravillosos bungalow sobre el agua. En algunos casos podréis pensar que la habitación del hotel apenas será un mero lugar en el que pernoctar después de un largo y ajetreado día de turismo, y en otros una habitación más entre escalas o el próximo destino de la luna de miel; y luego están las parejas que hacen de la habitación y el hotel su refugio personal durante 7 o 14 días.

Indistintamente de cualquiera de los supuestos de arriba, lo básico es elegir una habitación de hotel pensando en vuestro descanso. Largas horas de vuelo, días intensos de excursiones y actividades, itinerarios agotadores, el jet lag haciendo acto de presencia o, simplemente, porque queréis tener unos días de relax tras la boda, descansar será el mayor lujo de vuestra luna de miel para que esta se convierta en un viaje inolvidable y no es una odisea.

Además de esto, ¿qué hace que una habitación sea realmente perfecta para unos recién casados?.

Campamento de tiendas del andBeyond Nxabega en Okavango (Botswana).

1/4. Intimidad y tranquilidad.

A estas alturas de vuestra relación seguro ya habréis realizado más de una escapada romántica, aun y así, tomarse el viaje nupcial como un momento especial para los dos – ¡que lo es! –, más después de las ajetreadas semanas de preparativos para la boda y de días intensos rodeados de familiares y amigos, será importante para conectar como pareja y disfrutar de esos primeros días como recién casados. De ahí que la intimidad y la tranquilidad de una habitación sean otras de las cualidades para tener en cuenta. Desde una habitación privada en una casa rural, ‘bed and breakfast’ o glamping, una habitación tipo suite en un hotel o, la opción que más suspiros generan, disfrutar de una villa privada rodeadas de exuberantes jardines tropicales o con impresionantes vistas al mar.

Otra forma de apostar por una luna de miel tranquila e íntima es hospedarse en hoteles boutique y pequeños complejos hoteleros que ofrecen todo su encanto y exclusividad para menos huéspedes. Los más especiales apenas cuentan con una veintena de habitaciones ofreciendo experiencias únicas, discreción y privacidad.

 

Habitación con vistas del Hotel Aman Tokyo (Japón).

2/4. Confort y lujo.

¿Habitación doble estándar o habitación tipo suite?… ¿Camarote interior o camarote exterior con balcón?… Ante el dilema «¿con o sin vistas?», en una luna de miel escoged siempre tener vistas. Incluso si el viaje de novios/as es un crucero por el Caribe o el Mediterráneo, agradeceréis tener ese trocito de balcón privado en el que tomar el aire, sentaros a disfrutar del atardecer sobre el océano o disfrutar del desayuno en la habitación. Sabemos que en muchos casos el presupuesto de la luna de miel se va en la propia elección del destino y el paquete en general, pero una decisión acertada será reservar un poquito para poder elegir una habitación confortable y con vistas.

Durante ese par de semanas en donde la habitación del hotel & resort será vuestro hogar, no escatiméis en confort: espacioso dormitorio, luminosidad, cuatro de baño totalmente equipado, amenities, increíble cama king size (la de 1.50 m ya os espera al regresar), aire acondicionado, buena insonorización, servicio de limpieza o acceso Wifi gratuito como los básicos a tener en cuenta, ya que llegan a ser de los variados los servicios destinados al confort de los huéspedes, que en algunos lugares incluyen desde mosquiteras, carta de almohadas a servicio de mayordomo 24 horas (sí, para satisfacer a los huéspedes más exigentes).

Pero si hay una opción predilecta, que resulta muy cómoda para muchas parejas, esa es la del paquete de luna de miel todo incluido. La ‘pensión completa’ resuelve muy bien el «qué comemos hoy», pero mirar muy bien que dispongáis de una selección de restaurantes, cafeterías, bares y servicio de habitaciones, con una variada carta (que se adapte a vuestros gustos y que, además, ofrezca una gastronomía local), para no terminar aburridos con sólo un bufé libre. Incluso, tened presente si las excursiones incluyen el lunch. Si sois una pareja que gusta más de ir por libre y de explorar la diversidad cultural de vuestros destino, la ‘media pensión’ puede ser vuestra solución.

 

Suite con piscina privada del andBeyond Phinda Rock Lodge (Suráfrica).

3/4. Arquitectura e interiorismo.

A priori esta quizás no sea una cualidad a la que presten atención la mayoría de las parejas, o puede que parezcan sólo reservada para las recién casados con gustos más sibaritas, pero si habéis dedicado tanto tiempo y mimo en organizar una boda única con detalles especiales, ¿por qué no trasladar ese mismo gusto a la elección de la habitación de vuestra luna de miel?. Por suerte, hoy en día de hoteles a casas rurales cuidan con esmero la decoración para el disfrute de sus huéspedes y como seña de identidad y estilo propio. En muchos casos, además, sabiendo crear interiorismos que conjugan tradición, modernidad y comodidad.

Obviamente aquí no nos referimos a tener un cuadro bonito en la habitación o una ropa de cama conjugada con las cortinas. Hablamos de habitaciones de hotel (o tiendas de campaña o glampings en el caso de safaris) donde la decoración es una experiencia por sí misma, llevando a los huéspedes a una experiencia de inmersión por la arquitectura y tradiciones locales, por una arquitectura sostenible e integrada con la naturaleza o descubriéndoles una distribución abierta al paisaje y donde los conceptos de exterior – interior se quedan en simples sensaciones.

Un buen ejemplo de esas habitaciones donde arquitectura e interiorismo se funden con el paisaje para lujo y disfrute de los recién casados, las tenemos en esas habitaciones con jacuzzi propio que dan a vistas únicas, villas con piscina privada rodeada de naturaleza, impresionantes ‘overwater bungalows’ desde las que zambullirse directamente al mar, o un capricho tan sencillo como tentador de disfrutar solo o en pareja: las bañeras de exterior o duchas al aire libre, rodeadas de vegetación y discretas a la vista de curiosos.

 

Habitación con terraza –y (foto portada) villa con piscina privada– del Be Tulum beach and spa resort (México).

4/4. Experiencias bonitas para dos.

Al final el éxito de cualquier estancia está también en la atención, servicios y experiencias que el establecimiento y su personal ofrece a sus huéspedes, más si es para una pareja de recién casados a los que poder obsequiar con detalles de los más románticos. Aunque parezca de lo más cursi, os encantará recibir y ver esa nota de felicitación junto a una botella de champán y caja de bombones, las toallas convertidas en cisnes sobre la cama, la bañera preparada con espuma y pétalos de flores, una cesta con fruta fresca… y esto sólo como bienvenida.

Prácticamente todos los hoteles de todo el mundo ofrecen planes exclusivos para los recién casados con experiencias de lo más bonitas y románticas que harán que regreséis con una gran sonrisa en el rostro, y que se acoplan perfectamente al resto de instalaciones y actividades especiales del hotel & resort: masajes en parejas, sesiones de spa, cena romántica bajo las estrellas, cine al aire libre, floating breakfast o paseo en embarcaciones tradicionales (como en un dhoni por las playas de Maldivas, en mokoro por los ríos de Botswana o en góndola por los canales de Venecia), por mencionar algunas de esas experiencias que podréis vivir en vuestra luna de miel.

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