Llevábamos unas semanas esperando a que nos arrojaran un poco de claridad sobre cómo se podrán realizar las bodas durante las últimas fases de la desescalada, tras la declaración, el pasado 14 de marzo, del estado de alarma nacional para hacer frente a la crisis sanitaria de covid-19 y por fin tenemos algo. Desde el primer momento en que esta pandemia –y con ella el estado de alarma– ha trastocado los planes de los novios que tenían prevista su boda para esta primavera, no he dudado de estar al tanto de las medidas y los consejos que autoridades y profesionales del sector nupcial pudieran dar para compartirlo con vosotros, de forma objetiva y transmitiendo… ¡Calma!

Suelo decirlo mucho estos días: No es cuestión de ser pesimista, pero tampoco valdrá tener una actitud positiva per se, sin ajustarla a la realidad actual.

Una realidad que también pasa por nuestro compromiso ciudadano, porque esta pandemia ni ha dejado de ser un problema de salud pública ni está siquiera cerca de llegar a su fin. No somos invulnerables, pero sí que podemos ser responsables y empáticos.

Antes de seguir, y de cara a que puedas tener toda la información a valorar si tu enlace está previsto para las próximas semanas, te recomiendo leer también: Tu boda y el coronavirus: Las medidas para la desescalada y cómo afectarán a las bodas. Ahí te planteo varios “depende” como respuesta al gran dilema de ¿boda sí o boda no?.

Obviamente, cuando hablo de “próximas semanas” me refiero a mayo y junio, que son los previstos dentro del ‘Plan para la transición hacia una nueva normalidad’ y por tanto sujetos a restricciones. Si tu boda es para finales de verano o los meses de otoño e invierno 2020 aún podemos esperar para saber cómo será esa “nueva normalidad” y cómo afectará, si lo hace, a las bodas. Pero en principio, y por un mínimo de sensatez, todo indica que las medidas relativas al distanciamiento social y las etiquetas respiratorias y de higiene de manos serán parte de nuestras vidas a partir de ahora. ¡Y no pasa nada porque somos capaces de adaptarlas!. Es cuestión de voluntad y costumbre.

Por ahora, y de cara a las próximas 2-3 semanas, sólo las islas de El Hierro, La Gomera y Graciosa (Islas Canarias) y la isla balear de Formentera están en Fase II, por lo que podrán empezar a celebrarse las bodas previstas allí… con ciertos matices. De todas formas, todo lo que diré a continuación te sirve* para cuando tu provincia o región sanitaria entre en esta fase (*siempre y cuando el Gobierno no cambie las medidas a aplicar).

El matiz, por resumirlo, para las bodas en Fase II esta en que…

– Sólo se podrán casar, y realizar la boda, las parejas que residan en esa misma localidad. O sea, nada de bodas de destino a la isla o pueblo de tus veranos… Ni siquiera a esa bonita finca o masía que está a unos pocos kilómetros, en la vecina provincia.

– ¿Cómo tenías prevista la celebración de la boda? ¿Y dónde? Porque para la fase II quizás tengas que replantearte la boda a una celebración más íntima y muy “slow wedding”, o bien con un protocolo más adaptado a las restricciones. Podrás casarte y celebrar una comida o cena especial, pero la celebración (con DJ, pista de baile y barra libre) tendrá que esperar. Más abajo te explico mejor.

– Siguen prohibidos los desplazamientos y viajes entre provincias, islas o unidad territorial; incluso si están en la misma fase II. Mira bien la lista de invitados y desde dónde vienen estos.

– ¿Y viajes al extranjero?… ¡Tampoco! La luna de miel tendría que esperar a, quizás, la “nueva normalidad”. O bien apostar por hacer turismo local, regional y/o nacional. El viaje de novio será tan especial como lo planteéis, y en España tenemos lugares maravillosos.

Como decía mi querida Eva Iglesias de Bodas Colorín, en este momento la decisión final de casarte o no depende exclusivamente de vosotros: “Depende de cómo te afecte emocionalmente las medidas que se establecen. Depende de cómo vayas a disfrutarlo. Depende de si erais 500 o 120, o si ser 100 o 50 es un problema para ti si inicialmente erais muchos más”.

Editorial 'Before/After' de Tendencias de Bodas

Fotografía, ©Padilla & Rigau para Tendencias de Bodas Magazine
Vestido de novia, José María Peiró / Máscara de dormir, Martina Dorta / Maquillaje y Peluquería, Oui Novia

 

Pasemos a la parte legislativa dispuesta en el BOE (extraordinario) Nº 138 del 16 de mayo 2020 y ese nuevo escenario establecido para las bodas durante la fase II. Y aquí me vas a permitir ser técnica y literal a la información para tú misma/o puedes sacar conclusiones. Porque celebrar vuestra boda durante el estado de alarma puede ser tan anecdótico y especial como lo plantees… o replantees. Pero hacerlo a disgusto no tendrá sentido. Eso sí, recuerda siempre consultar con tu wedding planner (o esa persona que siempre te da buenos consejos), y al catering y/o finca o espacio dónde celebrarás la boda para saber qué soluciones y medidas van a implementar.

Todo lo que atañe a la celebración de bodas en fase II se contempla en el ‘Capítulo II: Flexibilización de medidas de carácter social’ y en el ‘Capítulo IV: Condiciones para la prestación del servicio en los establecimientos de hostelería y restauración’ del citado boletín del estado.

– FASE II: Ceremonias nupciales.

“Las ceremonias nupciales podrán realizarse en todo tipo de instalaciones, públicas o privadas, ya sea en espacios al aire libre o espacios cerrados, siempre que no se supere el cincuenta por ciento de su aforo, y en todo caso un máximo de cien personas en espacios al aire libre o de cincuenta personas en espacios cerrados (Cap. II / Art. 10).

Esto se aplicará a otros tipos de celebraciones religiosas y cultos de carácter social. Además, “durante la celebración de las ceremonias se deberán cumplir las medidas de higiene y prevención relativas al mantenimiento de la distancia social, higiene de manos y etiqueta respiratoria”.

OJO… Este máximo de personas permitidas es sólo para la ceremonia de boda. Para la ‘celebración’ el número de invitados estará regulado por el aforo máximo regulado para espacios de restauración y hostelería. Pero sí, en principio parece que puede haber cierto conflicto de números si la boda se realiza en un mismo sitio; algo obviamente no previsto por las autoridades.

 

– FASE II: Celebración de la boda.

“Las celebraciones que pudieran tener lugar tras la ceremonia y que impliquen algún tipo de servicio de hostelería y restauración, se ajustarán a lo previsto en el Capítulo IV” (Cap. II / Art. 10).

Las medidas establecidas en este capítulo IV para la restauración y hostelería son un poco más complejas, y afectan directamente a elementos habituales en una boda como pueden ser los puestos de comida o el cóctel, así como otros puntos relativos al servicio de mesa. De ahí mi consejo de que hables con el catering y/o finca de tu boda.

“Podrá procederse a la reapertura al público de los establecimientos de hostelería y restauración para consumo en el local, salvo los locales de discotecas y bares de ocio nocturno, siempre que no se supere un cuarenta por ciento de su aforo(Cap. IV / Art. 18). Mientras que el servicio en terrazas y espacios al aire libre queda regulado (según la Orden SND/399/2020, de 9 de mayo) al cincuenta por ciento de las mesas permitidas según la licencia.

En cualquier de los casos, ya sea en interior o al aire libre, “el consumo deberá realizarse sentado en mesa o agrupaciones de mesa (…) En ningún caso se admitirá el autoservicio en barra por parte del cliente” (o sea, nada de mesa de quesos ni barra de sushis o afines). Aunque si que “se podrá ofrecer productos de libre servicio para libre disposición de los clientes siempre que sea asistido con pantalla de protección, a través de emplatados individuales y/o monodosis debidamente preservadas del contacto con el ambiente”… Quizás esto último se pueda interpretar y de esperanza para disfrutar cuando menos de un breve cóctel.

Sobre la disposición de las mesas: “Deberá asegurarse el mantenimiento de la debida distancia física de dos metros entre las mesas o, en su caso, agrupaciones de mesas. La mesa o agrupación de mesas que se utilicen para este fin, deberán ser acordes al número de personas, permitiendo que se respeten la distancia mínima de seguridad interpersonal. Esto abre una rendija para poner mesas circulares de 8-10 personas, como las de toda la vida, pero mejor con menos ocupación (hablo de tener más mesas con menos invitados en ellas), y para mesas imperiales quizás más largas de lo usual, pero garantizando más distancia entre comensales. Espacio, la clave estará en disponer de espacio. 

Editorial 'Before/After' de Tendencias de Bodas

Fotografía, ©Padilla & Rigau para Tendencias de Bodas Magazine
Vestido de novia, José María Peiró / Máscara de dormir, Martina Dorta / Maquillaje y Peluquería, Oui Novia

 

– FASE II: Distancia interpersonal en una boda.

Oh no querida novia, querido novio. Entre todos los supuestos, escenarios, disposiciones y medidas de flexibilización del ámbito social, qué va a suceder dentro de una boda no está previsto en ningún lado. Una boda no se entiende sin besos, sin abrazos, sin lágrimas de emoción. Y las emociones y felicidad son imposible de regular.

La verdad, no soy capaz de mojarme y decirte qué hacer más allá de apelar al sentido común y la responsabilidad de todos. Las recomendaciones (genéricas) sobre el contacto social establecidas por las autoridades sanitarias nos recuerdan que, “desde el punto de vista de la salud pública, el principal objetivo de la existencia de estas restricciones es evitar las aglomeraciones de personas y el incumplimiento de las reglas de distanciamiento social establecidas como estrategia fundamental para evitar la expansión del virus”.

¿Se pueden evitar las ‘aglomeraciones’ en una boda?… [Puede].

Dependerá de tu lista de invitados y del espacio disponible para celebrar y garantizar cierta distancia. Que en una boda distancia y ‘distanciamiento’ no tiene por qué ser lo mismo. Cuando esa distancia de seguridad entre personas no sea posible, las autoridades recomiendan han hecho obligatorio el uso de mascarillas.

¿Para ti es un problema que los invitados usen mascarilla en la boda?… [Agrega aquí tu respuesta]

Quizás podrías darle a los invitados un ‘Wecolme kit’ y junto al abanico para el calor incluir una mascarilla higiénica especial y un pequeño bote de gel hidroalcólicho. De todas formas, la normativa ya exige a todos los espacios: “Poner a disposición del público dispensadores de geles hidroalcohólicos o desinfectantes con actividad virucida autorizados (…) en la entrada del establecimiento o local y a la salida de los baños, que deberán estar siempre en condiciones de uso” (Cap. IV / Art. 18). Porque mantener en todo momento las medidas de higiene de manos será imperativo.

Y, por supuesto, algo que para mi es de lógico cumplimiento es que, si un invitado tiene síntomas o está pasando una cuarentena, no debería asistir a la boda. Nadie lo prohíbe explícitamente (si así se quiere interpretar), pero sí que “las personas que presenten síntomas o estén en aislamiento domiciliario debido a un diagnóstico por covid-19, o que se encuentren en período de cuarentena domiciliaria por haber tenido contacto estrecho con alguna persona con síntomas o diagnosticada” están excluidas por las autoridades sanitarias del disfrute de las medidas de flexibilización de carácter social. Porque lo que jamás debería pasar, ya sea por un descuido o dejadez, es que una boda se convierta en un foco de contagios.

A día de hoy, no hay una solución única ni generalizada para las bodas. Todo depende de las consideraciones tras cada una. Y sólo tú decides cómo quieres recordar el día de la boda, y lo puedes hacer ahora de forma más íntima, simpática y anecdótica (pero siempre segura) ahora, o esperar para hacerla tan memorable como imaginas debería ser.

 

Fotografías de ©Padilla & Rigau exclusivas para Tendencias de Bodas Magazine.
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Reservados todos los derechos de autor.

Comments

  1. Con este panorama, lo que no parece muy acertado ni empático con las parejas que tenían previstas esas fechas de Celebración y que tienen alguna imposibilidad para posponer la boda, es no devolverles los importes abonados por no poder celebrar la boda en condiciones óptimas o, más bien, digamos dentro de la normalidad de un evento tan importante en la vida de la pareja.

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