Quiero empezar con un gran inciso: mi artículo no va de feminismo. Fui la primera en apoyar las transparencias en televisión y en horario de mayor audiencia en las campanadas del año 2015 (en un artículo que te invito a leer AQUÍ), y en estos años no ha cambiado mi opinión. Para mí la mayor reivindicación feminista es que una mujer sea libre para hacer con su cuerpo lo que desee, cuando lo desee, cómo lo desee y con la finalidad u objetivo que le salga del unicornio. Como si es lucir un bikini (que lo de ‘semidesnuda’ me resulta rancio) en medio del ártico, cantando la marimorena, gratis o remunerado. Para mi ese debate está más que zanjado.

También he defendido la diferencia entre inspiración, referencias, copia y plagio. Algo que explica muy bien el propio Josie –el estilista encargado de los últimos outfits de Cristina Pedroche para las campanadas de Antena3– en su post ‘Cuestión de Moodboard’. Y es que las referencias estéticas, los patrones y la historia de la moda están ahí, y muchas de las cosas que creemos tan originales ya han sido inventadas o son una evolución natural de algo ya existente, o pertenecen a una corriente, moda y largo etcétera. Es decir, que sentenciar que algo es un plagio o un clon es una ligereza en la que se puede pecar de desconocimiento.

A pesar de estos dos incisos a favor, este año he de confesar mi decepción con el resultado (porque sí, como espectadores estamos en nuestro derecho de opinar), mi aburrimiento con lo que es ya un abuso recurrente y evidente en pro sólo de liderar la audiencia (algo que les ha vuelto a funcionar, ya que se han apuntado más de 4 millones de televidentes, sólo superados –una vez más– por las campanadas de TVE) y que camuflan en un discurso que empiezan a gastar; y sobre todo mi disgusto con esa recurrente y laxa reflexión que los protagonistas hacen culpando siempre a una audiencia ‘cateta’ y ‘moralista’ de no entender la supuesta ‘gran obra maestra’ que Josie y Cristina Pedroche han creado para nuestro regocijo de año nuevo.

Cristina Pedroche con look de Tot-Hom para las campanadas de Antena3.

 

El todo vale por los datos de la audiencia (mojigata), incluso que ellos mismos se encasillen.


 

A estas alturas ya es poco creíble pensar que ni la protagonista, ni el estilista, ni los directivos de la cadena, ni el apuntador imaginen el impacto y las críticas que recibirá el vestido de las campanadas de Cristina Pedroche. Esto podía ser la defensa del primer año (cuando apareció en el programa de Nochevieja en Cuatro vestida de Charo Ruiz), pero cinco campanadas después saben muy bien lo que hacen en toda su magnitud. Y está claro que se quedan sólo con lo positivo, que no es otra cosa que el aumento del share que convierte a Antena3 en la cadena privada más vista durante la Nochevieja en España y a Cristina Pedroche y Chicote en sus presentadores habituales. Me parece bien, porque la verdad es que los haters y comentarios groseros no van a ningún lado; aunque también hay gente comentando con argumentos y educación. Ahora bien, recurrir, otro año más, al escándalo y la polémica también es una opción obsoleta y repetitiva, por más que Daviz Muñoz (marido de la Pedroche) quiera hablarnos de «vanguardia sobre las reglas preestablecidas».

No sé muy bien a cuál vanguardia se refiere, ya que las transparencias y semidesnudos femeninos en televisión y en el show business no son algo nuevo, y el mérito se lo debemos a otras tantas mujeres en décadas pasadas (tanto así que todos, ¡TODOS!, los trajes que ha llevado Cristina Pedroche tienen su referencia en mujeres que rompieron las reglas de su tiempo e incluso superaron la censura de la época). Pero que sí, que ya sabemos ellos son muy transgresores y la audiencia es una mojigata, pero ¿no sois también lo suficientemente inteligentes para buscar otros recursos que demuestren la valía, vanguardia, belleza y fuerza de Pedroche que no sea la misma estrategia de polémica populista año tras año?. A ver si ahora quién va a necesitar evolucionar y desencastillarse de los estereotipos (que ellos mismos están fomentando) no es sólo el televidente.

Me encanta –en modo ironía– cuando Josie se justifica diciendo que cuando menos «durante un sólo minuto, todas las Españas se olvidan de sus problemas» para centrarse en el vestido de Cristina Pedroche. ¿En serio?, jajaja. Si el cotilleo es el hobby más viejo de la humanidad. Sin más filosofía o clase de autoayuda, jajaja. Sólo rompo una lanza a favor porque a estas alturas ya nadie se debería escandalizarse porque sabemos que Cristina Pedroche saldrá para dar qué hablar. ¡Y lo consigue!.

Twiggy con bikini de flores de Yves-Saint-Laurent en 1967.

 

Twiggy, Laetitia Casta, Cristina Pedroche… mientras tanto, mi abuela está a lo suyo.


 

Otra nueva costumbre de año nuevo es buscar el clon al vestido de Cristina Pedroche. En ocasiones anteriores se rizó el rizo hasta buscar una identidad nada idéntica, confundiendo las referencias estéticas, tendencias e inspiración con copias literales. Como he dicho, Josie lo explica muy bien AQUÍ. Pero queridos, este año hasta yo tardé poco en acordarme de la mítica imagen de la modelo francesa Laetitia Casta luciendo un bikini de flores. En ese momento no sabía que era para el desfile primavera-verano de Yves Saint Laurent en 1999, pero tardé segundos en documentarme en Google. No me preguntes por qué tengo esa imagen en mi memoria gráfica, pero estaba ahí. La que no tenía fichada –y mira que es espectacular– es la de la icónica modelo y actriz Twiggy vestida también con bikini de flores de YSL en el año 1967, tal y como el propio Josie nos ha recordado en su publicación sobre este tema en Instagram. La foto pilla nueve años antes de mi nacimiento y, como muchísimas personas, carezco del máster en moda.

He aquí el (otro) problema. Justificar todo apelando a la poca cultura e historia de la moda que tiene el televidente. Querer convertir o reivindicar las campanadas como una masterclass de estilo, pues como que tampoco es el día ¿no?. Porque en 1967 mi abuela estaba más preocupada por sacar adelante a sus tres hijos que en lo que sucedía en las casas de alta costura parisinas, solo accesibles a unas privilegiadas (como mucho en el elitista mundo de la moda). Además, muy seguro que este modelito de YSL no estaba entre los patrones gratuitos de la revista de costura que compraban mi abuela y sus vecinas para confeccionarse en casa su propia ropa.

Menospreciar no puede ser la respuesta de cada año tan sólo porque el espectador no ha entendido el diseño, le haya escandalizado o porque sencillamente no le gusta. Aquí todos ya sabemos lo que habrá, incluida Cristina Pedroche que sabe muy bien el por qué de su elección. ¿Qué Pedroche se pone lo que le sale del unicornio y que tiene el cuerpazo para permitírselo?. Eso ni se discute; yo no, al menos. Pero la reflexión anual podría –y desde mi punto de vista debería– evolucionar, porque las buenas intenciones de Pedroche con su discurso feminista o ecologista se esfuman –y enmascaran– entre el tul, el cava, las uvas y las críticas al vestido.

Cristina Pedroche lució un top y coulotte con 250 flores de organza natural y una cola de 50 metros de largo en tul paillette color rosa, diseño de Tot-Hom.

 

¿Éxito o gran papelón para Tot-Hom?


 

Está claro que diseñar el vestido de las #PedrocheCampanadas lleva implícitas las críticas. Aunque en anteriores ocasiones no han sido tanto al diseño o diseñador en sí, como a la propia Cristina quién se las lleva por goleada. Personalmente, y entiendo que está siendo la opinión mayoritaria, creo que este año se han equivocado. No porque sea un bikini de flores, ni porque sea otro ‘semidesnudo’ en prime-time, sino porque el resultado no quedó tan ideal y la sombra del parecido razonable es demasiada extensa, incluso en sus propias contradicciones al explicarlas. También te digo que poco ayuda la forma tan poco grácil con la que Cristina Pedroche se quita la capa; intenta restarle tanta importancia que termina perdiendo elegancia y naturalidad, convirtiéndolo precisamente en un show. Tampoco ayuda nada la cara de circunstancia de Chicote, que parece ni intentar disimular la mirada de viejo verde (si no es su intención, debería mejorarla). Vamos, que la actitud de ambos es un despropósito.

Vaya por delante que no desmerezco la trayectoria y costura de la casa catalana Tot-Hom, que está más que demostrada y consolidada. Solo y exclusivamente me refiero a este diseño que nada tiene que ver con su estilo (una incongruencia que no pillo) y que fue un encargo especial hecho por la propia Pedroche y Josie. Un conjunto que pretendía ser un homenaje a la naturaleza: «Un bikini con flores para hablar del cambio climático», como señaló la diseñadora Marta Rota a Informalia. En esta misma entrevista también confesó que «el proyecto se fue desarrollando poco a poco, siempre bajo la opinión de Josie, que tiene mucho gusto, y de Pedroche, que es listísima e iba modificando detalles. Y en un momento dado apareció con la foto de Laetitia Casta en el desfile de Saint Laurent. Cuando apareció con la foto ya estábamos muy adelantados».

La contradicción en las declaraciones de todos los implicados es cuando menos curiosa. Ya me parecía a mi extraño, con el conocimiento en moda que posee Josie, que a éste se le haya pasado por alto que un bikini de flores con cola y en tonos rosados ¡no se le parezca al de YSL!. Entonces, ¿esto era un homenaje al genio YSL o un diseño único que, de verdad, y sin querer, coincidió con una referencia pasada o un gran patinazo de todos que están intentando salvar ahora?. Porque sí, las referencias estéticas –y coincidencias– en moda existen, pero este diseño peca de “demasiado parecido a…” Además, si se piensa hacer una reinterpretación está deberá ser mejor que la original, y no ha sido caso.

No creo que este diseño, que repito es representativo del estilo de la firma, marque un hito en Tot-Hom que seguirá trabajando para su más que exclusiva clientela. Su nombre tan sólo se ha popularizado en las últimas horas en las que Cristina Pedroche y su vestido están copando las páginas de medios y redes sociales, incluido Tendencias de Bodas. Puedes ver los comentarios (y dejarme el tuyo, que me encantará leerla) sobre el tema en esta publicación que he compartido en Instagram.

Laetitia Casta con bikini de flores de Yves-Saint-Laurent en 1999.

 

Bonus sobre las #PedrocheCampanadas


 

Como conclusión quiero citar el comentario que dejaba el usuario de Instagram @volhner al propio Josie en su publicación. Y cito literalmente: «Josie con todo mi cariño te digo que esa actitud de ‘a quien no le gusto es que no me entiende (pobrecito)’ no os beneficia para nada. Resulta elitista. El gremio de la moda sabe de lo que hablas, pero hablamos de las campanadas, no os olvidéis. Es una tradición popular en la que la opinión popular cuenta, y mucho«.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Eres muy, muy grande. No matter what… Vanguardia sobre las reglas preestablecidas… ❌⭕️ power!!!! Seguimos @cristipedroche !!!!!!!!!!

Una publicación compartida de Dabiz Muñoz (@dabizdiverxo) el

 

{Cristina Pedroche de Pronovias y transparencias ¿La polémica? y 8 vestidos igual de sugerentes}

Comments

  1. Como florista a mi el vestido o atuendo mejor dicho me pareció hermoso, quizás la capa algo arrugada pero en conjunto era una belleza.
    El problema quizás es el momento y el lugar, para mi no tiene sentido este atuendo en la puerta del solo ante millones de espectadores en pleno Diciembre. Bajo los focos de Tyler Mitchell seguro que habrian sabido valorar este estilismo.

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