De las tendencias no se escapa nada ni nadie en el universo nupcial. Como en esta ocasión, donde las tendencias gastronómicas irrumpen en la restauración y catering para bodas proponiéndonos vivir toda una experiencia en torno a los llamados puestos de comida: pequeñas estaciones y bufés especializados desde los que ofrecer deliciosas degustaciones y demostraciones culinarias.

Cierto que los bufés en bodas han estado durante mucho tiempo devaluados, pero con este nuevo giro la idea se presta como un concepto estético y dinamizador, permitiendo que los invitados puedan moverse a su antojo entre los diferentes puestos de comida y mesas de bebidas. Durante el cóctel, los ‘food corners’ sirven de apoyo y complemento a la oferta de aperitivos servidos por camareros, ofreciendo una experiencia mixta. Elige dos o tres puestos para resaltar el valor de la comida que se ofrecerá en ellos. Por ejemplo, el catering Samantha de España apuesta por los sabores locales y tradicionales con puestos de degustación de morcillas de Landa y de judiones de La Granja, entre otros.

También puedes elegir poner exclusivamente puestos de comida al más puro estilo de un mercado gastronómico con gran variedad de platos. Para hacerlo divertido y ágil intercala puestos con servicio tipo bufé (como las mesas de quesos y embutidos o los puestos de sushis variados), con raciones ya servidas (como un puesto de croquetas o de pescaito frito presentados en conos) y estaciones con showcooking que sorprenderá con su ‘cocina en vivo’. Si planeas celebrar una boda tipo cóctel, esta idea de mercado gastronómico es una alternativa ideal.

Por último, deja sitio para aparcar porque han llegado los food trucks o camiones de comida callejera para llevar la restauración de boda a otro nivel y sorprender aún más a los invitados. En ellos se pueden servir todo tipo de platos salados y dulces con preparaciones sencillas, que no implica que no puedan ser sabores gourmets. Si buscas un efecto sorpresa, reserva la food truck para la merienda o recena del enlace.

11 ideas en puestos de comida para la boda.


 

Catering, Cocotte Catering / Fotos, ©Macarena Gea

1/11. Puestos de tapas típicas.

Tres de los imprescindibles en el cóctel de cualquier boda española presentados en coquetísimos puestos gastronómicos para que los invitados se sirvan a su antojo. Presentados así, tendrán difícil resistirse a pecar y picar en una deliciosa mesa de quesos artesanos y gourmet, pasar por el rico bufé de croquetas variadas o pillar turno ante la mesa del rey de la boda, el puesto de jamón ibérico de bellota cortado a mano y en directo por un cortador profesional. Una propuesta de Cocotte Catering muy mediterránea, tanto por el menú de tapas como en la estética de los puestos.

 

Catering, El Campillo / Foto, cortesía de la firma


Catering, Art en Buff / Foto, cortesía de la firma

2/11. Puestos de embutidos.

Los puestos tipo charcutería con una selecta selección de embutidos y fiambres ya cortados es otro de los ‘food station’ más solicitadas en las bodas actuales; además, hace muy buen dúo con las mesas de quesos con quien se pueden fundir si prefieres presentar un bufé más pequeño. Para El Campillo Catering en su puesto charcutero no faltan lomos, salchichones, fuets, salamis y chorizos acompañados con panes y picos artesanos.

Otra muy buena idea es apostar por darles un carácter más local apostando por productos de la gastronomía regional bien de donde se celebre el enlace o del lugar de origen de los novios/as. Un excelente ejemplo lo encontramos en la propuesta del catering Art en Buff un puesto de sobrasada mallorquina, mini panes y ensaimadas rellenas de sobrasada.

 

Wedding planner, Sira Antequera / Foto, ©David de Biasí

3/11. Estación de panes artesanos.

El puesto o estación para los amantes de un buen pan. Más ahora que la buena panadería vuelve a estar en boga. Una degustación de diferentes tipos de panes y foccacias acompañados por una selección de aceites de oliva virgen extra (AOVE). También se puede servir acompañados de una variedad hummus, mermeladas y chutney artesanos o deliciosa mantequilla para untar.

 

Food truck, Rufina e hijas / Foto, ©Serafín Castillo

Catering y food truck, Caravan Made / Foto, ©Juanlu Rojano

4/11. Food truck de comida.

Los curiosos ‘food truck’ o camiones de comida callejera (sí, esos que recorren muchas calles de New York y que vemos en películas) llegan al mundo del catering para bodas ofreciendo una nueva y pintoresca experiencia gastronómica. Por sí misma son toda una atracción, pequeñas cocinas instaladas en furgonetas y remolques con personalidad y estética retro en las que se suele servir comida rápida (o que no requieran complejas preparaciones) o cócteles y bebidas. Un buen ejemplo son las furgonetas Citroën vintage de Rufina e hijas que se alquilan ya equipadas.

Las food trucks en bodas son ideales para sorprender a los invitados durante la merienda o recena. ¿Qué menús o platos servir en un camión de comida?. Las opciones son fabulosas. Por ejemplo: hamburguesas y perritos calientes, pizzas, croquetas, kebab, shawarmas y falafel, arepas, ceviches, bocata de jamón o bocadillos especiales… deliciosos donuts, crepes, churros con chocolate… como cafetería con un experto barista o como taquería mexicana, la propuesta de Caravan Made que ilustra este punto.

 

Foto, cortesía ©The Visual Partners

5/11. Bufé de sushi.

Los puesto gastronómicos de exóticos platos cada vez ganan más parejas adeptas. Sin duda, el rey de la gastronomía internacional es el bufé de sushi con variedad de nigiris, makis y rolles, pero no pierdas ocasión de innovar y sorprender a los invitados con puestos de comida india, mexicana, peruana, italiana… Vale, esta última no es que nos sea especialmente ‘exótica’, pero nos encanta siempre.

 

Catering, La Bonnotte / Foto, ©La Dichosa

6/11. Showcooking de huevos…

Huevos de codorniz trufados o minitortillas, ¿cuál de estos showcookings te gustaría para el cóctel de la boda?. Te aviso que he probado los dos y están deliciosos. El primero sorprende por el toque gourmet de la propuesta, mientras que el segundo se hace irresistible para los amantes de una buena tortilla, más aún cuando está recién hecha, cocinada en vivo y presentada en raciones individuales. Además, nadie se peleará por si la prefiere con o sin cebolla porque en el puesto de tortilla de La Bonnotte Catering se preparan a gusto del comensal, pudiendo elegir los ingredientes clásicos o para preparar una tortilla de patatas con morcilla, chorizo, cebolla caramelizada o calabacín.

 

Catering, L’Escaleta Events / Foto, ©Pablo Laguia

7/11. Estación de encurtidos.

Amantes de tomar el aperitivo del domingo, el día de vuestra boda podéis seguir con la costumbre apostando por una estación de encurtidos. Un recorrido de sabores y tapas tradicionales con variedad de aceitunas y pepinillos (rellenas y sin rellenar), boquerones y todo tipo de banderillas como el clásico Gilda (piparra, aceituna y anchoa).

Otra muy buena idea para un puesto de aperitivos es hacerlo con conservas y patatas fritas. Y, por supuesto, acompañarlo con una bañera de cervezas frías o un bar de vermú artesano.

Por cierto, si omitimos las anchoas y los boquerones nos queda una estación de encurtidos perfecta para el cóctel en bodas veganas. Y en para las banderillas, elige quesos veganos o tofu. Gustará a todos por igual.

 


Wedding planner, Fueron Felices / Fotos, cortesía ©Miguel Varona

8/11. Estación frutos del mar.

Desde un puesto de pescaito frito, un raw bar (o estación de ostras y mariscos crudos y/o servidos fríos) junto a salsas y condimentos, una estación con sushi, sashimis, conos de algas o temakis, un puesto degustación de tartar de atún y de salmón o ceviches, a estaciones con showcooking de mariscos, vieiras y zamburiñas a la plancha. Ah, ¿y qué me dirías de una pulpería? El pulpo a feira es de los platos gallegos estrella en nuestra gastronomía.

 

Catering, Samantha de España / Fotos, cortesía ©Sara Lobla

9/11. Bufé de ensaladas y crudités.

Según cómo configures este bufé ‘vegetal’, el mismo será perfecto para complementar la comida o cena de la boda o para degustar durante el cóctel. Y aunque a priori pueda parecer una elección que harían parejas que organizan una boda vegetariana o vegana (o que tengan invitados con estas preferencias), lo cierto es que es una opción perfecta para configurar un menú de boda equilibrado o más ligero para bodas de verano.

Los huertos de verduras y crudités son la última sensación en catering, gracias a su original presentación. Acompañados con una degustación de salsas de yogurt, tzatziki, hummus y guacamole. ¡Riquísimo!. Para el bufé de ensalada puedes proponer no sólo bases con mezclas de brotes y lechugas, también arroces, pastas y legumbres, junto a todo tipo de toppings vegetales (maíz, cebolla, pimientos, aceitunas, zanahoria, tomates, frutos secos), huevo duro y quesos… estos dos últimos como opción no vegana, obviamente. No te olvides del aderezo, mientras más opciones des más completo será tu bufé.

 

Catering, Olive Wood Pizza / Foto, ©Joe + Kathrina

10/11. Bufé de pizzas.

Si quieres sorprender a los invitados en la recena de la boda apuesta por uno de los platos estrella de la comida rápida: la pizza. Margarita, carbonara, caprichosa, barbacoa, cuatro quesos, con pepperoni o tropical (sí, siempre hay alguien a quien le gusta la piña en la pizza). Tras unas horas de baile y barra libre, un trozo de pizza jugosa y caliente sentará a maravilla a todos en la boda.

 

Catering, Bottega Louie / Foto, ©Jon Cu Fine Art Photography

11/11. Bufé de postres y tartas.

¡Mi parte preferida!. Sí, soy de las que siempre tiene un hueco para el postre y el pastel de boda. El límite a estas dulces opciones –y como en todos los puestos anteriores– lo pondrá tu presupuesto, el número de invitados y la variedad de postres, helados, chocolates, galletas, chucherías, tartas y bizcochos que quieras poner en este bufé de repostería. El dulce final, en un día tan especial, siempre ha de estar.

Comments

  1. Las fotos son bonitas, pero no corresponden con la realidad.
    Me casé en 2017 y contraté el catering de Art en Buff.
    Pese a haber probado los platos y acordado que la organización del evento la llevarían ellos a cabo, el resultado fue muy decepcionante.
    Habíamos acordado un aperitivo extenso y un plato único generoso. Los invitados se quedaron con hambre porque las cantidades eran ridículas, muchos no pudieron probar platos del aperitivo porque no había suficiente; además, el plato principal tenía el tamaño de una tapa. El servicio de sala estaba totalmente desorganizado. Para servir el plato principal a 100 personas tardaron una hora entre la primera mesa y la última. No sirvieron cafés a varias mesas y se olvidaron de los licores. La Maitre nos dijo que era la primera vez que hacía de maitre. Hicimos una reclamación a la que no nos respondieron.
    En definitiva, fue una gran decepción que dado el elevado coste que tiene una boda, el catering y los servicios fueran paupérrimos. La falta de profesionalidad era más que evidente. Por suerte, los invitados y nosotros le pusimos humor y nos lo pasamos bien.

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