Este sábado 6 de abril 2024 las miradas estaban puestas en la iglesia San Francisco de Borja de Madrid donde, el actual alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo Moreno contraían matrimonio ante 400 invitados pertenecientes a la élite social, política y aristócrata del país. En la lista, los reyes eméritos junto a las infantas Elena y Cristina y sus hijos Felipe Juan Froilán, Victoria Federica y Juan Valentín; y es que la abuela materna de la novia está emparentada con la familia real española.

Más allá del revuelo mediático que suscitó este enlace, más típico de las páginas del papel cuché, como en toda boda los ojos estaban puestos sobre la novia y su secreto mejor guardado: su vestido. Aunque, en esta ocasión, todas las informaciones ya apuntaban a que Teresa Urquijo seguiría con la tradición que empezó su abuela y continuo su madre, pasando a ser la tercera generación en lucir el mismo vestido de novia.

Casarse con el vestido de novia que llevó tu madre o tu abuela. Esta es una de esas idealizadas leyendas que rodean a las novias y que apelan al sentimentalismo y a la continuidad, creando así una tradición nupcial familiar, como con las joyas. ¿Quién no ha elucubrado con esta idea en alguna ocasión?, o cuando menos en esas conversaciones imaginarias que tenemos con nosotros mismos; aunque luego llegue la realidad a poner fin a las ilusiones. Entre los principales motivos por los que se termina desechando la idea es porque, o bien la familia no ha guardado el vestido o porque la futura novia prefiere elegir el suyo propio. También pueden influir otras causas –como bien ha comentado la diseñadora Raquel Alemañ en Instagram– como el estado de conservación de la prenda, estilo, talla, etc.

Sinceramente, creo que lucir el mismo traje de la boda de un familiar es un acto personal tan emotivo como generoso. Un homenaje que pasa por el privilegio y honor de poder volver a usar esa prenda; especialmente si esta tiene un valor real (hablando en términos de moda y artesanía), más allá de lo sentimental.

Junto a Teresa de Urquijo, Luisa Bergel y Laura Corsini han sido otras dos novias de la esfera social de los últimos años que han tenido el privilegio de usar los vestidos de novia de sus familias y llevarlos en sus propios enlaces. Estas son sus historias.

Boda de José Luis Martínez-Almeida y Teresa Urquijo Moreno.
(Fotos, cortesía ©Plata.Forma)

– Teresa Urquijo Moreno, con vestido de novia modificado a partir del de su madre y abuela.

Como contaba en la introducción, Teresa Urquijo Moreno daba el «Sí quiero» al político José Luis Martínez-Almeida y lo hacía tomando el vestido de novia familiar y rehaciéndolo en una decisión que ha sido de lo más polémica y cuestionada (una conversación que hemos tenido AQUÍ, en Instagram).

Doña Teresa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma fue la primera en llevar el vestido de novia de alta costura española original, confeccionado por Pedro Rodríguez, en su boda con Íñigo Moreno de Arteaga, celebrada el 16 de abril 1961 en la Real Basílica de Nuestra Señora de Atocha. Un diseño de silueta ‘New Look’, sutil cuello barco y mangas francesas ajustadas realizado en brocado de Jacquard con hilos de plata. De complementos: guantes blancos y velo de tul (corto por delante para entrar velada) sujeto con un tocado muy de la época.

En junio 1995 Beatriz Moreno y de Borbón, en su enlace matrimonial con Lucas Urquijo Fernández de Araoz, vistió el mismo traje de novia que fue adaptado y conservado por Eduardo Ladrón de Guevara con apenas intervenciones evidentes. También lució otra espectacular joya familiar, una tiara de diamantes y rubíes de Chaumet que combinó con un velo con capas de tul, con el que entró velada a la Iglesia.

El vestido de novia de Teresa de Borbón-Dos Sicilias diseño de Pedro Rodríguez.

 

Beatriz Moreno y de Borbón el día de su boda con el mismo vestido que su madre.

 

Para esta ocasión, el encargo de readaptar este vestido se le confió a la diseñadora Cristina Martínez-Pardo Cobián, del atelier madrileño Navascués. Una decisión personal de Teresa Urquijo que prefirió optar por una silueta totalmente nueva partiendo de la tela del vestido de novia original. Su vestido lucio una silueta más recta y actualizada, con abertura en la parte de atrás de la falda, cuerpo estilo blusa con cuello cerrado tipo chimenea y mangas farol rematadas en puño. La cola era desmontable y se completó con algunas capas extras en gazar y el velo catedral en tul, con el que entró velada a la iglesia.

De complementos: pendientes en oro blanco y diamante central que parece pertenecieron a su bisabuela la infanta Alicia, duquesa de Calabria; y zapatos de Mascaró, exactamente el modelo ‘Phoebe’ que es un salón destalonado de tacón ancho y altura media en acabado en tejido brillante color champán.

 

Luisa Bergel, con el mismo vestido de novia de Manuel Pertegaz que llevaron su madre y su abuela.
(Fotos, ©Light Of Feathers)

– Luisa Bergel, la tercera generación en lucir el mismo vestido de novia de Pertegaz.

«Tres generaciones y sigue siendo una joya», así definía Jorge Vazquez a este vestido de novia de la alta costura española diseñado por el gran Manuel Pertegaz en 1959, cuyo encargo para su restauración y adaptación recibió su atelier. Fue para la boda en Sotogrande (Cádiz) de Luisa Bergel y Cristian Flórez celebrada el 28 de agosto 2023, un enlace que también acaparó titulares por la selecta lista de invitados que incluía a Tamara Falcó, Teresa Urquijo o Teresa Baca, amigas íntimas de la novia. Sin embargo, para los amantes y expertos en moda, fue su traje nupcial el que acaparó toda la atención y admiración. ¡Casarte con el mismo vestido de Pertegaz que llevaron tu abuela y tu madre! ¡Un sueño único!

Han pasado 64 años desde que fue realizado para la abuela de Mylu, como se le conoce a Luisa Bergel en redes sociales, y algo más de tres décadas desde el primer ajuste que se le hizo para la boda de su madre, en 1989. El respeto que se ha tenido desde entonces al diseño original, incluso con los últimos trabajos de costura y conservación que se le han realizado para cumplir con su ilusión de llevarlo en su enlace, son fabulosos, pues respetan la belleza clásica e intemporal del vestido. Los ajustes son prácticamente imperceptibles, y los justos para adaptarlo a los cánones actuales de la moda y a la figura de la novia, pero sin realizarle alteraciones obvias.

La madre de Luisa Bergel el día de su boda en 1989, con el vestido de novia de Pertegaz.

 

Otro detalle que estas tres generaciones de novias llevan de la misma forma han sido los guantes blancos de gala, complemento que aporta un carácter especial al bridal look. Donde sí han diferido ligeramente es en el tocado de flores blancas acompañado por un velo que luce Lucia Bergel, fusionando así los dos accesorios que llevaron su madre y su abuela. Sus zapatos fueron unos salones de manufactura española en cuero perlado fino y broche con cristales enjoyados de la firma Silvia Lago.

 

Laura Corsini con su primer look de novia con el mismo vestido de su abuela.
(Fotos, ©Dos más en la mesa)

– Laura Corsini y su homenaje a las otras novias de su familia.

A diferencia de las dos anteriores novias, Laura Corsini, la fundadora de la firma de moda Bimani, no seguía ninguna tradición familiar. Fue la casualidad quien le puso frente a sí el vestido de novia con el que se casó su abuela Carmina en 1958, pues su madre se lo encontró guardado en el altillo. Al verlo, se dio cuenta que sería una hermosa forma de recordarla y homenajearla, pero, sobre todo, que era el traje perfecto para su boda con Javier Ibáñez celebrada en Comillas (Cantabria) a finales de julio 2022.

El vestido es un diseño absolutamente actual –nadie diría que tiene más de 64 años– que destaca por «la elegancia de la sencillez» que tanto gustaba destacar a la abuela de la novia y de la que esta hace buena gala. Fueron necesarias más de 100 horas de trabajo para restaurarlo y devolverle su estructura y belleza, respetándose en todo momento el diseño original de silueta con falda en línea ‘A’, cintura definida, manga francesa y cuello redondo.

Para completar su sofisticado estilismo nupcial, optó por unos inusuales salones de en piel marrón que le daban un toque chic; aunque Laura Corsini llegó a diseñar hasta seis pares de zapatos para elegir el mismo día de su boda. Además, el traje de su abuela no fue el único que vistió ese día. En total fueron tres vestidos de novia, el último creado por ella bajo su propia firma de moda y el segundo fue otra de esas piezas con las que rindió homenaje a las mujeres de su familia.

Retrato de Doña Carmina, la abuela de Laura Corsini el día de su boda en 1958.
(Fotos, ©Dos más en la mesa)

Alejandra Corsino en su boda luciendo una mantilla antigua.
(Fotos, ©Liven Photography)

 

Su segundo vestido de novia fue creado a partir de una mantilla antigua que su hermana Alejandra Corsini usó como velo en su boda en 2016. La pieza había sido adquirida por el padre de ambas hacía muchos años. Para la transformación Laura Corsini confió la minuciosa labor en el atelier de Fátima González. El resultado final fue un vestido de corte evasé muy especial que, tal y como ella contó en su red social, necesitó «más de doce capas de tul de seda francés entolando cientos de motivos de esta mantilla antiquísima». Una transformación con nuevo uso que permitió a las hermanas estar conectadas de una forma muy especial.

Segundo vestido de novia de Laura Corsini creado a partir de la mantilla de la boda de su hermana.
(Fotos, ©Dos más en la mesa)

 

Como vemos, cada una de estas tres novias han tenido sus motivos e historias personales que las llevaron a elegir casarse con el vestido de novia de sus abuelas. Y, al final, da igual la decisión que tomaran sobre estos, bien haya sido modificarlos o conservar su estilo tal cual, porque lo que prevalece es la ilusión y orgullo de estar luciendo un trocito de la historia familiar y de estar siendo parte de algo mucho más especial y único.

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